Claude Cahun – Ambigüedad, trasvestismo y otras cuestiones de género
Claude Cahun (Nantes, 1894 – Saint-Hélier 1954) es el pseudónimo de Lucy Renée Mathilder Schwob. Artísta, fotógrafa y escritora francesa.Las poderosas imágenes que nos ha legado representan algunos de los ejemplos más heterodoxos de las máscaras y disfraces que utilizan el sujeto contemporáneo para ocultar y, paradójicamente también, señalar la diversidad de formas, géneros y valores que componen el ser humano, tanto en la vertiente psiquica como en la sexual. Nos habla que no hay verdades absolutas sino fragmentos de un yo poliédrico, escindido y múltiple. (Otro autor interesante en este tema es el dramaturgo siciliano Luigi Pirandello – uno, ninguno, cien mil es una de sus más logradas obras entorno a este tema).
Félix González-Torres denunciaba la manera en que la sociedad condiciona la mirada sobre cualquier diferencia o cualquier desviación de la norma (masculina, blanca, heterosexual y euroamericana). Toda persona que reconoce su diferencia no tiene otra solución psíquica que tomar en cuenta la formulación o la mirada del otro, adoptar la injuria haciéndola visible, colectivamente. Empuñar la máscara.
El trabajo de Claude Cahun es el ejemplo más claro de (re)invención de sí. A la mirada ajena, a la mirada social, opuso la visibilidad misma de la fotografía. Está construcción visual al principio pasó por la invención de un nombre propio, adoptando el pseudónimo de Claude Cahun. Un nombre indeterminado, pues Claude es atribuido tanto a hombre como a mujer en francés. Cahun se dedicará a teatralizar los signos externos del sexo, abriendo una brecha irreversible en la historia de las representaciones.
El juegos de “Nosotras Dos”:
El “yo” que se impone en el autorretrato, en la reinvención permanente de una imagen de sí, es un “yo” construido a dos (Lucy y Suzanne / Claude y Marcel). Por que, si bien, en algunas imágenes, Claude tiene el disparador en la mano, en otras es evidente que la pose o el punto de toma de vista exigen la asistencia de Moore. Hechas a dos, las fotografías de Claude son también el lugar de unión entre ambas, forman parte de los juegos creativos que emprenden manifiestamente juntas. Y es aquí donde se efectua una transgresión de los papeles preestrablecidos, en los que una mujer se dirige a un hombre para ser identificada y reconocida. Es, pues, un acto de resistencia, cuando se trata de dos mujeres que utilizan su vínculo para desacralizar el poder masculino. Lucy Shwob interroga la mirada de Suzanne Malherbe y en ella descubre a Claude Cahun, dejando a un lado el referente de la mirada masculina.
Es esta mirada hegemónica y patriarcal la que inquiere, la que busca el orden como medida de presión, de control y de poder. ¿Quién hace de hombre?¿Quién hace de mujer?, les dice la sociedad que quiere reducirlas a una tierra conocida en la que una pareja, aun lésbica, siempre debe estar formada por un hombre y una mujer, y extendiendola al arte ¿Quién es la autora?¿Quién es la artista y quién la musa?. Quizás, Claude Cahun tenia la respuesta:
“Embrollar las cartas, ¿Masculino? ¿Femenino?. Depende de los casos. Neutro es el único género que me conviene siempre”.

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